miércoles, 19 de agosto de 2015

Tú decides: resistes, neutralizas o beneficias

¿Cómo estás leyendo este artículo?  ¿Es confortable tu postura, te molesta o te duele algo?  ¿O estás tan absorto navegando en Internet que no te das cuenta de tu cuerpo?  Si atraje tu atención, no cambies nada por ahora.  Solo observa tu respiración, tu actitud, tus manifestaciones físicas.  ¿Cómo te sientes emocionalmente?  ¿Está tu mente tranquila o ansiosa o embarullada?  ¿Te sientes bien?

Si respondiste que no, ¿sabes qué hacer para cambiarlo?  Esta pregunta tan simple puede resultar lo menos obvio que te imaginas.  Damos por descontado que así somos, que así son las cosas, que así es la vida, por lo que rara vez nos planteamos que el cambio es posible y menos cómo se hace. 

Tomar esa posibilidad implica que atravesaremos por distintas instancias, algunas difíciles, otras asombrosas, otras espléndidas.   ¿Cómo atravesar las complicadas?  Buscando comodidad en la incomodidad.  Siempre tendremos situaciones que nos desagradan o nos perturban.  La actitud con que las tomemos es crucial.  Ya lo sabes: no importa lo que sucede sino qué haces con ello…

Tienes tres posibilidades: te resistes, lo neutralizas o le buscas algo bueno.  Analicemos cada una.  Si te resistes, cargas la actividad con enojos y victimizaciones, lo cual la hace más pesada y difícil.  Si la neutralizas, la aceptas y te dedicas a realizarla sin más, con la mente en blanco.  Si le buscas el beneficio, te será más rápido y fácil y te energizará en cuanto comiences.  Recuerda que estamos en una dualidad, por lo que todo tiene tanto su parte buena como mala.




Vamos a un ejemplo simple: suponte que tienes que ordenar tu ropa.  En el primer caso, te llenas de excusas, te cansas de solo pensarlo, te irritas y lo más probable es que lo dejes para otro día.  En el segundo, te pones a hacerlo y buscas cómo implementarlo haciéndolo cómodo dentro de tus posibilidades.  En el tercero, piensas en lo ventajoso: lo afortunado que eres de tener tanta ropa, lo hermoso que quedará el armario, las personas que se beneficiarán de lo que regales o el dinero que te quedará si lo vendes, el orden que eso representa como un reflejo en tu vida, etc.  Es tu decisión.

Una aclaración: ¿lo estás pensando para quedarte en una situación incómoda para siempre?  No funciona.  La vida es evolución.  Cuando te está mostrando que es tiempo de crecer hacia un nuevo nivel, nada lo impedirá.  Quedarte o resistirte solo agravará las consecuencias.  Muévete y hazlo lo más simple y agradable que puedas.


Volvamos a tu situación.  ¿Cómo estás respirando?  Hazlo inflando tu panza (no tu pecho), en una sucesión lenta de inspiraciones y espiraciones, sintiéndote conectado a la Vida.  ¿Estás contracturado?  Pon tus pies sobre el piso, apoya tus isquiones (los dos huesos en la base de la pelvis, no el coxis), recuesta la espalda completa sobre el respaldo, imagina tu columna como una flecha hacia el cielo, con la cabeza flotando suave.  Siente tus huesos sosteniéndote y deja que los músculos se relajen lo suficiente.  Toma conciencia de que la silla y el piso te soportan y suéltate.  La Tierra te sostiene y te nutre.  Respira tranquilo, libera el ceño y la mandíbula.  Aquí estas y este Ser precioso eres tú.  Estás en el aquí y ahora, conciente y pleno¡Bienvenido a tu mundo!

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